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 Se
puede pasear e ir de excursión, ya sea con bicicleta o a pie,
con coche e incluso a caballo, por el cielo, por los senderos o bordeando
las calas. También se pueden practicar deportes náuticos
(natación, vela, esquí, windsurfing, kayac, snorkelling,
submarinismo...), y además hay grandes centros de ocio como
Empuriabrava, L'Estartit, Lloret de Mar, Playa de Aro... Y no podemos
olvidar sus calas, pequeñas playas cobijadas entre bosques
y acantilados de la montaña, acariciadas por el azul reluciente
y espumoso del mar. Con aguas limpias, cristalinas y libres de toda
contaminación, un destino que garantiza la cualidad ambiental
del agua y la arena de las playas.
Su
gastronomía, una cocina de mar y montaña, el encuentro
sublime de los frutos del mar con las carnes y las verduras de la montaña
y las llanuras del interior, el suquet de pescado, la sepia con guisantes,
el pollo con sígalas, las albóndigas con gambas o el arroz
a la cazuela.
Son
de visita obligada el Parque Natural del Cap de Creus, con un paisaje
que sugiere el aspecto que tuvo la Tierra en sus orígenes, o las
ciénagas de L'Empordà, las islas Medes ( en L'Estartit),
las calas de Begur y Palafrugell, la ciudadela de Roses, las ruinas griegas
y romanas de Empúries ( en L'Escala) o las villas medievales de
Pals y Peratallada, los restos íberos de Ullastret, "la Vila
Vella" (la Villa Vieja) de Tossa de Mar, los preciosos jardines
botánicos de Blanes y Lloret de Mar. |
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